Levantada durante el siglo XII, presenta una sola nave y su cabecera está rematada por un elegante ábside semicircular.
Iglesia del siglo XVI. Bajo una losa de entrada dice la tradición que se depositaron las entrañas del rey García de Navarra, muerto por Fernando I de Castilla en 1.054 en la batalla de Atapuerca, desarrollada en lugar próximo.